viernes, 7 de diciembre de 2012

Capítulo 5

Estaba tumbada sobre un colchón, algo rígido para mi gusto, lo que empeoraba el molesto dolor de espalda, aunque eso era lo de menos, ¿dónde estaría?
Me costaba mucho abrir los ojos y me daban pinchazos en las sienes; al menos podía mover las piernas, aunque lentamente. Conseguí parpadear un poco hasta que me acostumbré a la oscuridad, vi que en la mesita de noche estaba mi móvil, lo cogí y pulsé el botón para encenderlo.
-Mierda...-mascullé. No tenía batería.
Lo volví a dejar en la mesita, y me toqué la frente con la mano, aún me dolía la cabeza, aunque por suerte no tanto como antes. Me levanté de la cama y observé el paisaje a través de una ventana con marcos de aluminio plateado; era de noche y las estrellas, acompañadas de una gran y bonita luna llena, brillaban más que nunca en el firmamento. Abrí la ventana y miré hacia bajo, había una gran altura, como de unos 5 pisos y en el suelo se veía algo de asfalto, pero lo demás era un gran campo verde, ¿qué lugar era ese?
Estaba cansada, pero no lo suficiente como para salir y ver donde estaba.
Me miré los pies, iba descalza, además no llevaba puesto mi uniforme del instituto, sino un ridículo camisón de hospital; busqué algo que calzarme, y encontré debajo de la cama unas zapatillas de pelo blancas, al menos eran cómodas.
Antes de salir observé el lugar donde me encontraba; era una sala rectangular de paredes lisas y blancas, dentro de ella, a parte de mi cama, habían siete más, solo que estas estaban vacías; cada una estaba separada por una cortina blanca. Caminé lentamente hacia la puerta, al levantar la cabeza vi un reloj de pared, marcaba las once y media de la noche. ¡Oh Dios mío, mi cumpleaños iba a ser en media hora! Tengo que buscar a James...
Abrí la puerta con cautela y observé el oscuro pasillo. No sabía a dónde ir...Giré a la derecha y caminé al menos dos minutos en línea recta, sin saber por dónde ir. En un cruce de pasillos que había a 5 metros de mi se veía una tenue luz blanca. Decidí seguirla, seguramente habría alguien allí que me pudiera ayudar, giré a la izquierda y me encontré con un pasillo sin salida, pero con una puerta entornada. Me acerqué a ella con sigilo e intenté mirar por el pequeño hueco, solo podía entrever una mesa  rectangular de hierro, y encima de ella montones de papeles y bolígrafos. Quise abrir más la puerta y entrar, pero cuando me disponía a hacerlo, oí la grave voz de un hombre, lo que me sobresaltó y di un paso hacia atrás, aun así seguí escuchando.
- No le debería haber pasado eso, en ninguna de las 12 anteriores generaciones ha pasado esto nunca...- dijo el hombre de la voz grave.
Oí pasos en la habitación.
-Ya sé que no debería haber ocurrido nada de esto, pero la chica podía simplemente haber tenido una bajada de azúcar o algo por el estilo. De todas formas los resultados de los análisis llegan mañana, George. Da gracias que el Dr. Doyle se ha dado prisa en analizar la sangre de Táhmina.- Dijo otra voz distinta. Espera, espera, espera. ¿Ha dicho mi nombre?
-Sí, tienes razón, pero...bueno, no importa. Cambiando de tema, mañana la chica ya tendrá sus poderes y podremos mandarla a Londres con James para hacer los entrenamientos. Los billetes ya están sacados para mañana a las ocho de la tarde.- Dijo el hombre de la voz grave, George.
-Estupendo, bueno, salgamos de aquí que ya es tarde.
<<Mierda>>, pensé. Salté hacia atrás y corrí lo mas rápido y en silencio que pude, pero...¿por dónde había venido?
Oía los pasos y voces de los hombres, el corazón me latía en la garganta. Giré a la derecha y corrí todo recto, las zapatillas me resbalaban peligrosamente y el pelo se me pegaba a la cara tapándome la vista. De pronto me choqué con algo duro y reboté hacia atrás. Me aparté el pelo de los ojos y vi con qué me había tropezado.
-¡James!- Susurré.- ¿Dónde estabas?
Los pasos se oían más cerca, un sudor frío estaba impregnado en todo mi cuerpo.
-Eso ahora no importa, ven.- dijo cogiéndome del brazo. Entramos en la habitación donde antes había despertado.
-Vamos, vamos.- Dijo James.- Acuéstate y no te muevas, parece que van a entrar...
Mientras me acurrucaba en la cama mirando hacia la ventana, vi por el rabillo del ojo como James se escondía detrás de una columna para evitar que lo vieran. La puerta se abría...
-¿Cómo crees que estará?- Susurró el hombre de la voz grave, George creo que se llamaba...
-Bien, por lo que parece, aún faltan 20 minutos para que reciba sus poderes, pero mejor esperemos hasta mañana...-dijo el otro hombre.
-Sí, tienes razón...
Oí que cerraban la puerta y se iban. Suspiré de alivio y me incorporé para mirar a James.
-¿Porqué no podían verme despierta?- Fue la primera pregunta que cruzó mi mente.
Vi como caminaba lentamente hacia donde yo estaba. Llevaba unos vaqueros negros, una camiseta blanca de manga corta  y el pelo algo alborotado, sino fuera por todas las preguntas que tenía en la cabeza estaría embobada pensando en lo sexy que estaba. A parte de eso, se le veía cansado y algo preocupado.
-Si te hubieran visto despierta no hubieras podido obtener las respuestas a todas las preguntas que te rondan  ahora.- supuse que sonreía a medias, pero no estaba segura, la única luz que había en la sala era la de la luna.
-¿Cómo sabías que tengo tantas preguntas?- Aunque conocía a James desde hace poco ya había cierta confianza, pero que supiera justamente lo que estaba pensando me asustaba un poco.
-Poco a poco, solo tenemos quince minutos, y antes de que me preguntes solo tenemos estos minutos porque después de que recibas tu poder, no vamos a tener mucho tiempo para resolver mas dudas.- Se sentó en los pies de la cama y me miró fijamente.
Asentí lentamente, aunque mi cerebro trabajaba a toda prisa por decidir cuál era la pregunta más importante.
-¿Por qué estás aquí?- dije pensando en lo estúpida que era esa pregunta.
-Porque no quería dejarte sola cuando llegase la hora.- dijo acercándose más a mí. No supe adivinar su expresión.
-¿Tan doloroso es?- dije con una mueca de extrañeza.
-No; es raro, durante diez minutos te sentirás confusa...-su rodilla rozó la mía. Me puse nerviosa al tenerle tan cerca y por si fuera poco recordé  cuando estábamos en el armario de la limpieza agarrados el uno del otro. Noté como las mejillas se me calentaban, pero disimulé mirando a la ventana.
-Te aviso para que no te asustes, pero para cada uno es diferente, pero algo común es que estés inconsciente durante dos o tres minutos.
-Pero...-musité.
-No te preocupes, yo estaré aquí...-dijo levantando una mano. Con sus dedos rozó suavemente mi mejilla, dejó caer su mano sobre la mía. Tenía la sensación de que en cualquier momento me iba a dar un infarto; pero en ese instante una sensación de ligereza se apoderó de mí, y lentamente mi cuerpo se acercaba al de James. Sentía su aliento en mis labios; de lejos se oía el tic-tac del reloj, pero ya no recordaba que era tan importante como para fijarme en la hora que era, solo me importaban esos ojos verdes y brillantes que tenía ante mí. Sus labios se acercaban muy lentamente a los míos, deseaba besarle de una vez...
De repente sentí unos pinchazos horribles en las muñecas, parecía como si me las estuvieran perforando con una gran aguja. Reaccioné y me eché hacia atrás en un gran bote, James se sobresaltó y dijo algo, pero yo ya no lo escuchaba, en mi cabeza se oí un molesto zumbido y me volvía a sentir cansada. Veía borroso, pero logré observar como James me ayudaba a tumbarme en la cama y colocaba bien mi almohada, me dolía el cuello y me pesaban los párpados. James dijo antes que perdería el conocimiento unos cuantos minutos, pero...¿y si algo salía mal y no despertaba jamás?
Al cerrar los ojos un la luz blanca inundó mi mente,seguidamente oí una voz, era de mujer, hablaba con voz aterciopelada, y  al principio me costó entender lo que decía.
<<Táhmina Arafat...Atiende a las palabras que en estos momentos vas a oír...>> Estaba confusa se oían pequeñas vibraciones dentro de mi cabeza. <<Naciste el 19 de noviembre de 1995, una noche muy fría en España, bajo las estrellas y la luna se unió a ti el poder infinito que dejó sellado en el firmamento que serías la número 11>> En mi mente se veían reflejadas imágenes de estrellas, como si fueran diapositivas se me apareció la imagen de una mujer, tenía los ojos marrones casi negros, su pelo era exacto al mío, negro, ondulado...llevaba un bebé en sus brazos con unos enormes ojos azules grisáceos, y a su lado un hombre con los mismos ojos, pelo castaño y piel dorada la abrazaba con cariño.¿Serían mis padres? <<Tu poder está ligado con las estrellas y guarda más secretos de los que te puedes imaginar, aprende a usarlo porque será muy importante para tí...>>La voz de la mujer acabó con un susurro, la imagen de una sola estrella muy brillante apareció.Todo se volvió oscuridad en  mi mente y yo desperté.

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