<<No se lo puedes contar a nadie...>> Esas palabras fueron las que James pronunció antes de irse, y claro yo quería hacerle caso, pero me sentiría fatal si me iba y no le contaba a Kate lo que pasaba, ella es mi mejor amiga, y se merece saber la verdad de porqué me voy.
Se me escaparon unas cuantas lágrimas, ahora estaba triste, irme del lugar donde he crecido y dejar aquí a personas que me importan me duele.
Esa noche dormí entre lágrimas y sueños muy extraños.
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A la mañana siguiente me levanté con los ojos hinchados y unas ojeras bastante profundas, y por la falta de sueño casi pierdo el autobús.
-¿Qué te ha pasado?- dijo Kate mirándome desde el asiento del pasillo.
-He tenido una mala noche...- dije a la vez que me dejaba caer en el asiento.
-Se te nota, bueno cambiando de tema... Ayer no me llamaste, ¿qué pasó? -dijo con una sonrisa pícara.
-Ni me lo recuerdes, de todas formas te lo voy a contar todo, pero ahora no, mejor en el descanso...- miré por la ventanilla, no quería que Kate me viera aguantarme las lágrimas y que notara la permanente tristeza que me ahogaba por momentos.
Cuando acabamos el trayecto Kate se adelantó y bajó rápido del autobús, yo me tomé mi tiempo, el cansancio era mortal, y al pisar el suelo me dio un ligero mareo, que hizo que me tambaleara un poco, pero por suerte alguien me sujetó por la cintura.
-Cuidado, te vas a caer.- Siempre reconocería esa voz. James.
-¿Porqué me pasa esto?- me giré para mirarle a la cara, y me topé con unos grandes y bonitos ojos verdes como esmeraldas.
-No te preocupes, es normal, suele pasar cuando se acerca el momento, normalmente dan mareos y nauseas, pero se te pasarán...- compuso una leve sonrisa.
Me sentía incómoda, era una sensación de constante presión en el pecho y en la cabeza, cuando desaparecían me entraba en maldito mareo.
Busqué a Kate por los pasillos, y la encontré en su taquilla mirándose a un pequeño espejo de mano.Nunca la había visto hacer eso... Me apoyé en la taquilla de la izquierda.
-¿Desde cuando Kate Hunter se mira con tanto afán a un espejo? - Dije con una sonrisa traviesa.
-¿Qué? - se sobresaltó, no se había dado cuenta de que había llegado. - No, no... yo...quería comprobar una cosa, solo era...
-¡Ahh! Ya se como se llama esa cosa, o mejor dicho como se llama ese chico...Es And...- Me tapó rápidamente la boca con su mano y me miró con nerviosismo.
Aparté su mano lentamente, dejando ver una sonrisa que aparentemente le molestaba.
-Así que es cierto... a ti te gusta Andy Johnson- susurré.
-Shh...tu eres la única que lo puede saber, ¿entendido?- Miró en todas direcciones.
-Está bien, pero no tienes de que preocuparte, ahora todas las chicas le prestan atención a James...- Dije con sorna.
-Bueno, le presten atención a James o no, tienes que callarte.- Me miro con fingida seriedad, pero al final acabamos entre risas.
-Anda, entremos ya...-dije aún sonriendo.
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Las primeras clases antes del descanso pasaron rápidas, aunque la ausencia de James se notaba bastante, sobretodo para mi, que me moría de ganas por preguntarle varias cosas.
Llegó el descanso y James aún no había aparecido, pero de todas formas no hubiera podido preguntarle nada, tenía que contarle a Kate lo de ayer.
-Ven por aquí, prefiero contártelo a solas.- dije cogiendo de la muñeca a Kate mientras intentaba bajar las escaleras.
-¿Qué? ¿Porqué? Pero las chicas...- dijo mirándolas; ellas ya estaban abajo.
-No te preocupes, ni lo notarán... Esto es importante.- dije intentado no ser muy brusca; el tema aún me ponía nerviosa.
Nos dirigimos hacia los baños de las segunda planta, por suerte en esos baños no entraba nadie.
Me apoyé sobre la puerta azul del baño mientras Kate me miraba preocupada. Otra vez los mareos.
-¿Te pasa algo?- preguntó Kate.
-No, no. Estoy bien.- dije sentándome en el suelo.
Kate hizo lo mismo y esperó a que empezara a hablar.
-Bueno, te voy a explicar porqué ayer no te llamé...- dije mirando a Kate mientras ella escuchaba y asentía.- Cuando terminé de hablar contigo, me fui al parque de aquí al lado para ver a James, porque por la mañana me dijo que quedáramos allí...
Se lo expliqué con todo detalle, y cuando llegué a la parte en la que me dicen lo de los poderes y lo de mis padres Kate casi no se lo podía creer, pero al verme tan seria, lo hizo. Noté que no sabía que decir.
-Se que suena extraño, pero...
-Vale, vale. No te preocupes, bueno si, suena a película, aunque no se porqué me da la sensación de que tengo que creerte...- dijo Kate sonriendo.-Pero...aún hay cabos sueltos, tienes que preguntarle unas cuantas cosas a James...
-Si, si. Ya lo sé. Pero aún no le he encontrado.- dije sin prestar mucha atención, otra cosa me preocupaba más... - No me puedo creer que me vaya a ir a Londres y te vaya a dejar aquí...
Kate se levantó a abrazarme y a mi se me volvieron a escapar unas pocas lágrimas. No quería irme.
-Parece que ya suben a clase, ¿qué te parece si salimos?- dijo intentando no parecer triste; asentí.
Abrimos la puerta y nos fundimos con la muchedumbre, cuando iba a subir las escaleras con Kate alguien me agarró del brazo y me sacó de todo el alboroto de gente. Me giré para ver quien era, y cómo no, James. Esperé que me llevara a algún sitio, por fin podría hacerle las dichosas preguntas. Vi que me llevaba a toda prisa a la salida del instituto, pero antes de llegar a las puertas acristaladas, giró inesperadamente en un estrecho pasillo y nos metimos en un pequeño armario de la limpieza.
-¿Qué estás haciendo?- Dije intentando recuperar el aliento, aunque sabía que mi corazón no se había acelerado tanto por eso...
-Shh...Baja la voz, nos pueden oír.- dijo James, estaba todo oscuro, pero supuse que miraba hacia la puerta.
-¿Quién nos puede oir?- me estaba asustando y su proximidad empeoraba el ritmo de mi corazón.
-Hay unos hombres vestidos de negro que andan por todo el colegio, nos están buscando; si nos encuentran estamos perdidos.- se acercó un poco más a mí sin soltarme la muñeca. El corazón se me iba a salir.
-Pero...¿quienes son?- la voz me salía entrecortada.
-Ellos trabajan para gente que quiere matarnos, son personas que conocen nuestro secreto, y que no les parece bien que tengamos poderes, ya te lo explicaré mejor en otro momento....- se quedo callado, pero supe que quiso terminar con un <<si salimos de esta>>.
-Pero...
-Shh. Oigo pasos.- se acercó más a mí, los centímetros de antes, que ya eran pocos, disminuyeron. Notaba su respiración chocando con la mía.
El corazón me iba más de mil por hora, tanto por la cercanía de James como por el miedo que sentía de que nos pillaran. Los pasos se pararon enfrente del armario de la limpieza.
-James, me estoy mareando.- Le susurré.
Se acercó a mi oído mientras me agarraba por la cintura.
-No te preocupes.- dijo lentamente.
La persona de fuera se había parado frente a la puerta, miré hacia el picaporte, estaba girando.Ya está, nos van a pillar.
Sentí que James me acercaba mas a él, hasta el punto en que tuve que poner las manos sobre sus hombros. Los nervios me iban a matar.
De repente se oyó la voz de un hombre, pero era mas lejana, y el picaporte dejó de girar, los pasos se alejaban lentamente.
Noté que James suspiraba levemente, pero no se despegaba de mí. No sabía que hacer, la cabeza me dolía mucho y no podía mover ninguna parte de mi cuerpo.
-¿Te encuentras mejor?- dijo James cerca de mi boca.
- Sí...- claro que,si no moría de dolor de cabeza, moriría de un infarto. Mi corazón se iba a salir en cualquier momento.
Por desgracia James se separó lentamente de mí.
-Vamos a hacer una cosa. Salimos despacio y miramos si hay alguien; si no hay nadie corremos hacia fuera, creo que allí hay un tipo de los suyos, pero llamaré a un coche para que nos recoja.
Asentí, mi corazón parecía relajarse, y el dolor de cabeza también.
La luz de un móvil alumbró el pequeño armario, vi como James marcaba un número y esperaba la respuesta.
Cuando estuvo listo el coche, salimos del armario y corrimos hacia la puerta; por desgracia no vimos al hombre escondido en las escaleras. Cuando nos acercábamos a las puertas de salida, oímos como una pistola se cargaba. James y yo giramos la cabeza casi al mismo tiempo que se oía el disparo. Sentí como James se ponía encima de mí tirándome al suelo, la bala rompió el cristal provocando un gran estruendo. Disparó otra vez, la bala revotó en la alarma de incendios y provocando un ruido insoportable; la cabeza me iba a estallar y sentía que me iba a desmayar en cualquier momento.
En ese instante se oyó como toda la gente del instituto bajaba por las escaleras a toda prisa. El hombre de negro se dispuso a bajar la escalera intentando esquivar la muchedumbre asustada; pero por muy rápido que quisiera ir no pudo evitarlo y fue arrollado por toda la gente.
Mientras tanto James me cogió de los hombros pero mis piernas no respondían. Me intentó poner en pie mientras me intentaba hablar por encima de los gritos, aún así mi dolor de cabeza era tan intenso que no me dejaba ni escuchar mis propios pensamientos; colocó mi brazo encima de sus hombros y consiguió arrastrarme hasta la puerta puerta de salida, donde el coche esperaba.
Recuerdo que James consiguió sentarme en el asiento de piel negra, y que en su interior la directora Soret me miraba con cara de preocupación. Lo último que vi fue a James entrando en el coche, porque al instante siguiente me desmayé.