-¿Cómo estás?- preguntó James viniendo hacia mí.
-B-bien...-respondí agotada.
Me sentía como si acabara de correr una maratón, tenía los músculos de mi cuerpo en tensión y la cabeza me daba vueltas como si estuviera en una noria.
Logré sentarme en la cama y lentamente me levanté, quería ir al baño, necesitaba echarme algo de agua en la cara.
-¿Dónde está el baño?- pregunté débilmente.
- Nada más salir al pasillo tienes la puerta a la izquierda.- dijo señalando la mano.
Asentí y caminé hacia la puerta. A cada paso que daba un pequeño temblor recorría mis manos, pero hice como que no me daba cuenta y seguí andando. Abrí la puerta y una pequeña corriente de aire frío me heló todo el cuerpo, giré dónde me había dicho James y abrí la puerta. Me encontré con un baño pequeño, las losas del suelo eran grises y las paredes blancas, había un olor a desinfectante que hacía que me mareara cada vez más.
Me miré al espejo y vi que tenía profundas ojeras, sin razón alguna me dio una gran arcada y me dirigí sin pensármelo hacia el váter. Me agaché y me dio otra arcada, y aun sin tener nada en el estómago vomité. Me levanté temblando y me eché agua fría por toda la cara, aunque acababa de vomitar me encontraba mejor porque ya no me daban mareos ni nauseas. Salí del baño y volví a la habitación dónde me encontré a James mirando por la ventana, ¿en qué pensaría?
-¿Te encuentras mejor?- preguntó sin mirarme.
-Ahora sí...pero, ¿ahora qué?- dije poniéndome a su lado.-¿Cómo se cuál es mi poder?
-Intenta primero relajarte, y después solo tienes que recordar que has visto mientras estabas inconsciente...-me cogió suavemente la mano mientras yo cerraba los ojos y hacía lo que él me decía.
Recordé la luz blanca y la voz suave de la mujer, no me acordaba con exactitud lo que dijo pero sé que era algo de las estrellas. Después me volvió a la mente el recuerdo de una mujer de cabellos y ojos negros, una lágrima caliente y salada surcó mi rostro y cayó en silencio al suelo. Aunque no la conocí supe que era mi madre y la echaba de menos. La imagen se borró y apareció un hombre con los mismos ojos que yo y la piel morena. Era mi padre, otra lágrima caía pero James la frenó suavemente con sus dedos, un escalofrío me erizó el vello de la nuca. Por último en lo más profundo de mi mente encontré la imagen de una estrella muy luminosa y brillante, y sin saber porqué las palabras de Celia resonaron en mi cabeza: <<La tuya, si no recuerdo mal es... Rigil Kentaurus, una estrella muy bonita por cierto.>> Abrí los ojos y miré a James, vi que me observaba con atención.
-Creo que ya sé cuál es mi poder...-Sonreí mirando al cielo.- Por cierto James, ¿y mi ropa?
Me miró con cara de asombro por el repentino cambio de tema, pero yo sabía lo que me hacía.
-En el armario de allí.- dijo señalándome una esquina de la habitación.
Fui hacia él y abrí la pequeña puerta, dentro había tres lejas de madera pintadas del mismo tono gris que las puertas, reconocí mi ropa doblada en el fondo, la cogí y me llegó un olor a suavizante, ¿la habían lavado? Que, hum...atentos.
-Voy a cambiarme.- dije sin darle a James tiempo para contestar.
Me puse el horroroso uniforme del colegio, ¿qué les costaría cambiarle al menos los tristes tonos granate y gris?
Salí del baño con una idea estupenda, entré en la habitación casi corriendo.
-¡James!- intenté no alzar mucho la voz pero no podía.
-Shh...que se van a enterar de estamos despiertos.- me miró con extrañeza.-¿Qué pasa?
Me acerqué un poco más al centro de la habitación.
Me acerqué un poco más al centro de la habitación.
-¿Dónde está la salida del edificio?- dije sonriendo.- Se me ha ocurrido una idea.
-¿Estás loca?- dijo con cara de sorpresa.- Están todas las puertas bloqueadas por dos agentes, y en cada planta de este edificio hay un vigilante. ¿Qué es lo que pretendes?
- Lo que pretendo ya lo verás.- dije mientras mi emoción se hacía mayor por momentos.-Pero seguro que tú sabes perfectamente cómo burlar toda la seguridad, ¿verdad?
No me respondió, pero lo interpreté como un sí. Le cogí de la muñeca y lo arrastré hacia la puerta.
- Si nos pillan las culpas te las echaré todas a ti- dijo aguantándose una sonrisa.
- Oh, que maduro por tu parte. Bueno, no importa, asumiré las consecuencias.- Dije intentando no hacer ruido riéndome.
Seguí a James a través del pasillo, giramos unas cuantas veces y llegamos hasta un ascensor, cuando iba a tocar el botón para que se abriera James cogió mi mano.
-No lo pulses, el ascensor hará ruido al abrirse y nos pillarán.- dijo mientras yo asentía.
Abrió una puerta de salida de emergencia y bajamos con mucha cautela. Descendimos cinco pisos que se me hicieron eternos, pero al fin llegamos a la planta baja.
- Vale, ahora si que hay que llevar mucho cuidado, ¿entendido?
Asentí enérgicamente mientras James abría con mucho sigilo la puerta. Salimos al pasillo y y cuando nos disponíamos a salir vimos que una luz blanca de linterna se acercaba junto con unos pasos, James me cogió de la muñeca y me llevó detrás de un mostrador vacío ,allí estuvimos cinco minutos esperando a que se fuera.
Después salimos y nos dirigimos a la puerta de salida donde vimos a dos hombres parados de espaldas al edificio, uno de ellos fumaba sin prestar verdaderamente atención a lo que hacía.
-Escóndete aquí.-dijo llevándome detrás de una pared.
No me dio tiempo a responder porque al momento siguiente lo vi salir por la puerta. ¿Qué narices hacía, es que quería que nos pillasen?
Me acerqué al borde de la pared, para poder oír lo que decían
-Buenas noches señores.- dijo James.
- ¿Humm? Oh, señor George, ¿qué hace aquí?- dijo el hombre que fumaba, cuando se dio cuenta de lo que hacía tiró el cigarrillo y lo pisó.
- Señor George, pensábamos que estaba en la sala de arriba, ¿que hace aquí?- dijo el otro hombre. ¿Por qué lo llamarían señor George?.
- Si, estaba...Pero he salido a tomar el aire.- dijo James firmemente.
Me asomé un poco más y vi como James se ponía delante de ambos y los miraba fijamente a los ojos. Al segundo los dos agentes se desplomaron en el suelo.
Salí corriendo a fuera.
-¡James! ¿Los has matado?- dije casi como una afirmación.
-¡No!- dijo riéndose.- Solo los he dormido. Estarán así unas cuantas horas.
-¿Porqué te llamaban señor George?- dije enarcando una ceja.
-Ah...- dijo riéndose.- Porque es parte de mi poder, he creado una ilusión para parecer uno de los jefes del círculo y así poder dormirlos.
Suspiré y volví a sonreír, hice un gesto con la cabeza para que entendiera que quería que me siguiera. Estuvimos andando diez minutos por ese campo verde que vi antes desde la ventana. No lo conocía pero me gustaba caminar sin rumbo sobre la hierba. Sin darnos cuenta llegamos a un estanque, cerca de él había un gran árbol, era precioso sus pequeñas y caídas hojas brillaban en la noche. Parecía muy viejo pero fuerte. Miré a James y él me sonrió.
-Bueno, Tam, ¿y qué decías que es lo que quieres hacer aquí?
-Ah, ¿no estaba claro?- dije sonriendo y poniendo los brazos en jarras.- Pues he pensado que allí en Londres no me dejarán hacer lo que yo quiera con mis poderes, ¿verdad?
-Has pensado bien.- respondió James sonriendo.
-En cambio en este lugar si, ya que nadie, excepto tu y yo, sabe que estamos aquí...- dije mirando hacia atrás para asegurarme de que era cierto.- Bueno, juguemos un rato con nuestros poderes.
James soltó una carcajada.
-Bien, tu lo has querido.- dijo sonriendo.
Le quise responder, pero no pude, ya que me di cuenta de que mi cuerpo entero estaba paralizado.
-¿Por qué no puedo moverme?- dije mirando a James horrorizada.
-Estoy controlando tu mente, por eso no te puedes mover.- le miré y vi que en su rostro no había signo de esfuerzo por ningún lado.
-Mierda...-mascullé. No quería dejarle ganar. Tengo que reconocer que soy muy competitiva.- Eso no es justo tu ya has entrenado, me llevas todo un mes de ventaja. Se rió de mi y aproveche para contraatacar, pero... ¿cómo?
En ese momento sentí que las manos me quemaban, baje las vista y observé como una potente luz blanca salía de ellas. Conseguí mover las manos, las muñecas los brazos...el cuerpo entero. Levanté la mano derecha y miré a James sorprendida, noté como él también se sentía asombrado. Sin pensarlo hice un movimiento brusco con la mano y James salió despedido hacia atrás cayendo bruscamente en la hierba. Abrí los ojos como platos, no me esperaba lo que había hecho.
- ¡James!- dije, y sin poder evitarlo empecé a reír sin parar.-¿Est...est...estás bien?
La risa se apoderó de mí, no podía parar, en cambio James al principio tenía cara de pocos amigos, pero al final acabo riéndose.
-Vaya, vaya, la novata ha tenido un golpe de suerte. Todo un mes de preparación para nada, menos mal que estamos en el mismo bando...- Acabó con una suave carcajada mientras que yo me limpiaba las lágrimas.
-Lo siento.- dije sonriendo.
Vi que se tumbaba boca arriba y ponía la cabeza sobre sus manos, que guapo estaba.
Le imité y me puse junto a él, mirando las estrellas.
- Pero...aún no lo entiendo, ¿cuál es tu poder?- dijo sin despegar la vista del cielo.
- Lo estás viendo ahora mismo.- dije mirándolo de reojo.- En el sueño que tuve cuando me quedé inconsciente una voz me decía que mi poder está relacionado con las estrellas y... que guarda muchos secretos, tendré que aprender a usarlo bien...
Noté que James giraba la cabeza hacia mí para ver mi expresión, yo me incorporé y le miré.
- ¿Tú crees que las profecías se cumplirán?- dije suspirando sin saber muy bien porqué.
- No lo sé... quizás no se cumplan tal cual dicen.- dijo sentándose también.- A lo mejor significan otra cosa...
- A mí la profecía que recitó mi mad...digo Celia me dio un poco de no sé...miedo.- dije poniéndome con las piernas cruzadas frente a él.- Imagínate que ocurren, el número doce tiene que morir, o incluso nosotros doce...
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, ojalá que no fueran ciertas las profecías.
- Las profecías fueron creadas más o menos durante las segunda generación del círculo, es decir, que lo más probable es que no sean ciertas, los pensamientos en esa época eran muy distintos.- después de decir eso me miró seriamente.- Pero...aunque fueran ciertas, no dejaría que te pasara nada Tam...
Me ruboricé y sentí un fuerte calor ascender por mis mejillas. James se acercaba lentamente a mí, tenía la vista puesta en sus labios. Los centímetros entre nuestras bocas eran casi inexistentes y...me besó.
Lo hizo con una dulzura impresionante, nunca me habían besado así, fue... mágico, incluso más que los poderes.
Se separó muy despacio de mí y me perdí en sus brillantes ojos verdes.
Tenía que aceptarlo, estaba enamorada de James.
-¿Porqué te llamaban señor George?- dije enarcando una ceja.
-Ah...- dijo riéndose.- Porque es parte de mi poder, he creado una ilusión para parecer uno de los jefes del círculo y así poder dormirlos.
Suspiré y volví a sonreír, hice un gesto con la cabeza para que entendiera que quería que me siguiera. Estuvimos andando diez minutos por ese campo verde que vi antes desde la ventana. No lo conocía pero me gustaba caminar sin rumbo sobre la hierba. Sin darnos cuenta llegamos a un estanque, cerca de él había un gran árbol, era precioso sus pequeñas y caídas hojas brillaban en la noche. Parecía muy viejo pero fuerte. Miré a James y él me sonrió.
-Bueno, Tam, ¿y qué decías que es lo que quieres hacer aquí?
-Ah, ¿no estaba claro?- dije sonriendo y poniendo los brazos en jarras.- Pues he pensado que allí en Londres no me dejarán hacer lo que yo quiera con mis poderes, ¿verdad?
-Has pensado bien.- respondió James sonriendo.
-En cambio en este lugar si, ya que nadie, excepto tu y yo, sabe que estamos aquí...- dije mirando hacia atrás para asegurarme de que era cierto.- Bueno, juguemos un rato con nuestros poderes.
James soltó una carcajada.
-Bien, tu lo has querido.- dijo sonriendo.
Le quise responder, pero no pude, ya que me di cuenta de que mi cuerpo entero estaba paralizado.
-¿Por qué no puedo moverme?- dije mirando a James horrorizada.
-Estoy controlando tu mente, por eso no te puedes mover.- le miré y vi que en su rostro no había signo de esfuerzo por ningún lado.
-Mierda...-mascullé. No quería dejarle ganar. Tengo que reconocer que soy muy competitiva.- Eso no es justo tu ya has entrenado, me llevas todo un mes de ventaja. Se rió de mi y aproveche para contraatacar, pero... ¿cómo?
En ese momento sentí que las manos me quemaban, baje las vista y observé como una potente luz blanca salía de ellas. Conseguí mover las manos, las muñecas los brazos...el cuerpo entero. Levanté la mano derecha y miré a James sorprendida, noté como él también se sentía asombrado. Sin pensarlo hice un movimiento brusco con la mano y James salió despedido hacia atrás cayendo bruscamente en la hierba. Abrí los ojos como platos, no me esperaba lo que había hecho.
- ¡James!- dije, y sin poder evitarlo empecé a reír sin parar.-¿Est...est...estás bien?
La risa se apoderó de mí, no podía parar, en cambio James al principio tenía cara de pocos amigos, pero al final acabo riéndose.
-Vaya, vaya, la novata ha tenido un golpe de suerte. Todo un mes de preparación para nada, menos mal que estamos en el mismo bando...- Acabó con una suave carcajada mientras que yo me limpiaba las lágrimas.
-Lo siento.- dije sonriendo.
Vi que se tumbaba boca arriba y ponía la cabeza sobre sus manos, que guapo estaba.
Le imité y me puse junto a él, mirando las estrellas.
- Pero...aún no lo entiendo, ¿cuál es tu poder?- dijo sin despegar la vista del cielo.
- Lo estás viendo ahora mismo.- dije mirándolo de reojo.- En el sueño que tuve cuando me quedé inconsciente una voz me decía que mi poder está relacionado con las estrellas y... que guarda muchos secretos, tendré que aprender a usarlo bien...
Noté que James giraba la cabeza hacia mí para ver mi expresión, yo me incorporé y le miré.
- ¿Tú crees que las profecías se cumplirán?- dije suspirando sin saber muy bien porqué.
- No lo sé... quizás no se cumplan tal cual dicen.- dijo sentándose también.- A lo mejor significan otra cosa...
- A mí la profecía que recitó mi mad...digo Celia me dio un poco de no sé...miedo.- dije poniéndome con las piernas cruzadas frente a él.- Imagínate que ocurren, el número doce tiene que morir, o incluso nosotros doce...
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, ojalá que no fueran ciertas las profecías.
- Las profecías fueron creadas más o menos durante las segunda generación del círculo, es decir, que lo más probable es que no sean ciertas, los pensamientos en esa época eran muy distintos.- después de decir eso me miró seriamente.- Pero...aunque fueran ciertas, no dejaría que te pasara nada Tam...
Me ruboricé y sentí un fuerte calor ascender por mis mejillas. James se acercaba lentamente a mí, tenía la vista puesta en sus labios. Los centímetros entre nuestras bocas eran casi inexistentes y...me besó.
Lo hizo con una dulzura impresionante, nunca me habían besado así, fue... mágico, incluso más que los poderes.
Se separó muy despacio de mí y me perdí en sus brillantes ojos verdes.
Tenía que aceptarlo, estaba enamorada de James.
me encanta el cap!!! quiero el siguienteeeee:) jeje bsss
ResponderEliminarJajaja graciias por leer, me alegro de que te gustee :))
ResponderEliminaralbaa..soy isaa! me encanta stoy deseando ver otro capitulooo
ResponderEliminarJajaja, graciias :DD ya lo tienes subido^^
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