Al principio le miré indecisa pero al final acabé asintiendo.
-Bien...Verás esto es difícil de contar, y lo pone más difícil aún que nos acabemos de conocer, pero...-Se calló pensando en que diría algo, pero continué en silencio para que siguiera, la verdad no tenía ni idea que me quería decir con aquello.-Hay muchas cosas que tengo que explicarte y que deberías saber, pero mejor te las digo en otro momento...
-¿Qué?¿Porqué?- Me di cuenta de que el no esperaba esa reacción de mi, pero quería demostrarle que me interesaba.
-Es que...pienso que este no es el momento.- <<Momento>>...¡Mierda, la hora!
Me miré el reloj de pulsera, y casi me da algo. Llegábamos quince minutos tarde a clase, y por desgracia nos tocaba historia con una de las profesoras mas estrictas que conocía, la directora Soret, y siempre repetía: <<Lo peor que os puede pasar conmigo es un retraso>>, esas palabras las repetía con una dureza que no te atrevías ni a moverte un milímetro.
-¿Qué pasa?- Me miró James con intriga.
-¡Lo peor que nos podía haber pasado!- tomé aire.- Llegamos tarde a la clase de la señora Soret.
Su expresión no cambió ni un milímetro, pero si le vi un brillo diferente en los ojos. Le cogí rápidamente la muñeca y bajamos a toda prisa, aunque James no estaba asustado ni se le veía el menor atisbo de miedo o prisa.
Llegamos a la puesta de la clase, y mi corazón estaba que se salía, nunca había llegado tarde a una clase de Soret...
-Mira, no te preocupes, ahora verás.- Observé como llamaba a la puerta con total seguridad, y sin asomarse por la puerta miró a la señora Soret.- ¿Le importaría salir un momento?
Para mi sorpresa, no puso ninguna pega y se dirigió a la puerta sin quitar ojo a la clase, como si se tratara de una advertencia.
-¿Qué ocurre James?- Me miró y noté una ligera expresión de sorpresa en su rostro.- ¿Se lo has contado ya?- Volvió a dirigir la mirada a James. Era extraño, parecía que se conocieran de antes, había algo de complicidad en sus miradas, cosa que no llegaba a entender del todo.
-¿Contarme qué?- La señora Soret volvió a dirigirme la mirada y puso una pequeña mueca de disgusto.
-Es complicado...- James parecía cansado.
-Bueno os dejo cinco minutos, pero es el tiempo máximo que teneis.- Se dio media vuelta y se fue.
-¿James que pasa?- Le miré extrañada, no entendía nada.
-Mejor esperamos a que acaben las clases, ¿tienes que hacer algo a las cinco?
-No...
-Vale pues te espero en el parque que hay aquí al lado a esa hora.- Y así de rápido concluyó nuestra conversación y volvimos a clase.
# # #
Eran las cuatro y media de la tarde, y aún llevaba el uniforme, estaba nerviosa y el día habia transcurrido muy lento; primero las chicas del grupo no dejaban de mirar a James, bueno Kate no le prestaba mucha atención, pero yo sabía cuales eran sus razones; y segundo James y yo solo habíamos intercambiado unas cuantas preguntas en las clases, cosas insignificantes de los deberes...
Me dirigí hacia el armario con intención de ver qué me ponía cuando sonó el tono ''Hero'' de Skillet, mi grupo favorito; vi qué numero salía en la pantalla, era el de Kate, lo cogí en seguida.
-Hoola- dijo Kate animada.- ¿Qué haces?
-Ver qué me pongo.-resoplé, tanto Kate como yo sabíamos que no me suelo calentar mucho la cabeza en ver que me pongo.
-¿Vas a algún sitio?
-Em... Si, James y yo hemos quedado, decía que quería hablarme de algo.-Fingí que no me importaba mucho.
-Ah...Bueno pues ya me contarás, solo quería ver como estabas, se te veía desanimada en las últimas clases
Sonreí, Kate se preocupaba por mí, se notaba que le importaba y eso me gustaba.
-Gracias, pero no te preocupes solo estaba cansada
-Vale, llámame cuando llegues de tu cita con James, después me acercaré a tu casa,¿vale?
No me dio tiempo a decirle que no era una cita, pero colgó rápidamente.
La verdad me alegraba tener una amiga como Kate, era lista y astuta, pero aún así se notaba mucho que le gustaba Andy Johnson, el chico de intercambio norteamericano, es atractivo, pero no me llamaba mucho la atención, y él es la única razón por la que no le atrae James como a todas las demás chicas de mi clase.
Al meter el brazo en el fondo del armario encontré una sudadera blanca que por suerte no estaba arrugada, me deshice del uniforme y me puse la sudadera junto con mis converse negras favoritas y unos vaqueros. Miré el reloj de la muñeca, vi que eran menos diez, así que me apresure a coger el móvil y las llaves; por suerte mis padres estaban durmiendo y mis hermanos con mi tía Ana y su insoportable hijo, mi primo Óscar.
Cinco minutos. Ya veía la entrada al parque, crucé la calle y llegué al principio del camino de tierra que daba a todas las direcciones del gran parque, por suerte divisé a James no muy lejos de dónde yo estaba. Me acerqué al banco donde estaba sentado.
-Hola- Dije con voz neutra, todas mis energías estaban concentradas en no parecer nerviosa.
-Hola, siéntate.
Le hice caso, y me senté sin despegar ojo de su rostro, parecía tenso y nervioso. Al principio me asusté, pero cambié de idea en seguida, empecé a pensar que todo esto era una broma, aún así no dije nada, esperé a que él dijera algo, pero seguía callado y eso me ponía nerviosa, así que hablé yo.
-Bueno, a qué esperas, ¿qué es lo que querías contarme?- Lo dije con algo de brusquedad, pero quería saber que me tenia que decir, y por qué.
-Es difícil empezar...Bueno, mejor voy directo al grano...En realidad no eres quien crees ser y...-Paró al ver mi expresión.
¡Ajá! Lo había pillado, estaba en lo cierto, todo era una broma y empecé a reír sin parar, y James me miró sin comprender; en ese momento me di cuenta de que mis carcajadas sonaban como una risa histérica, nerviosa.
-¿No me crees?- Respondió James algo azorado.
-¿Cómo quieres que te crea?- Mas risas histéricas.- Si me dices que no soy quien creo ser...es algo que no debería creer, o simplemente es una broma de mal gusto.
Seguí riéndome con bastante nerviosismo; se notaba que había perdido totalmente el control de mi misma, porque mi rostro cambió a un semblante serio y dije dirigiendo mi mirada hacia el suelo:
-En serio James, ¿qué quieres decirme?¿O es todo una broma? Y ahora quiero la verdad.
Levanté la mirada y me encontré con sus ojos, solo que esta vez ya no parecían cálidos y amistosos, sino que estaban ensombrecidos y serios, como si albergaran una triste oscuridad en lo más profundo de ellos.
-Esto es muy importante, no sabes cuanto, Táhmina.- Por primera vez le oía decir mi nombre y sin saber porqué me puse nerviosa, y una pequeña parte de mi mente me decía que tenía que escucharle y creer lo que me dijera.
-Esta bien, cuéntame a qué te refieres.- Dije mirando su rostro, seguía estando sombrío, pero más relajado que antes.
-Vale. Lo que quiero decir con lo de que no eres quien crees ser, es que tú no eres una chica cualquiera, ni yo tampoco soy un chico cualquiera; tu, yo y otros diez chicos de nuestra edad tenemos algo especial que compartimos y que nadie más tiene ahora.
-Espera...¿qué quieres decir con ahora?- dije levantando una ceja.
-Bueno, ''eso'' especial no solo lo tenemos nosotros doce, antes que nosotros han habido otras generaciones, por ejemplo la generación de tu abuela...
-¿Qué?¿Dices que mi abuela Ana tenía ''eso'' de lo que hablas?- dije abriendo mucho los ojos.
-¿Quién...? Ahh, no. Esa es otra parte, la señora de la que hablas no es tu abuela, en realidad, quien tenía ''eso'' especial, es Yeira, tu abuela biológica por parte de tu madre.
-Eso es imposible, yo no tengo ninguna abuela que se llame Yeira, y mucho menos por parte de mi madre; ella dice que mi abuela se llamaba Sofía y que murió poco después de que yo naciera.
-Puede que la madre de Celia sea Sofia y que fuera la abuela de tus hermanos, pero no es tu abuela, esta es la parte más complicada del asunto...
-Espera un segundo, ¿cómo sabes como se llama mi madre y que tengo dos hermanos?
- Vale, poco a poco. Conozco a tu madre de algunas ocasiones que he hablado con ella, y también me ha enseñado fotos de tus dos hermanos, Adrián y Carla, se que son mellizos y también se que tu padre se llama Alberto. Y todo lo se porque todo está relacionado por lo que somos.
-Pero es que es imposible de creer que la familia con la que me he criado no sea en realidad mi familia...
-Se qué es difícil, pero lo mejor es que vayamos a tu casa a hablar con tus padres, ¿están allí?
-Si...-Respondí con la mirada perdida mientras nos levantábamos del banco.
Aún no podía pensar con claridad, nada parecía real, pero a la vez si lo parecía y lo hacía más confuso de lo que ya era....
olaa, me he empezado a leer tu historia y me gusta bastantee, te sigoo,
ResponderEliminarporfi pàsate por mi blog:
http://www.tobeornottobeesanoeslacuestion.blogspot.com.es/
Jajajaja voy a tuu blog :)
EliminarGracias por seguirme, espero que te gusten los siguientes capitulos :)
Besos :)
De verdad que son buenisimos y que misterio...¿qué es ''eso''que tienen?
ResponderEliminarJajaja, sorpresaa, poco a poco se descubre :) Dentro de poco voy a subir el 3 :)
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